|
LA REGULACIÓN ENERGÉTICA |
||
|
FINAL Ahora miro todo lo
que quedó atrás y veo un camino muy largo, no tanto de años, aunque
han sido muchos, como de esfuerzo realizado. A lo largo de esos días, y
con ese esfuerzo, he ido construyendo las raíces de mi árbol, el árbol
que ahora queda expuesto en este libro. Quizás sea un árbol
solitario, ignorado por todos, o quizás sea un árbol que sea ejemplo
de fuerza y verticalidad. Pero, en todo caso,
solitario o no, el árbol está ahí, bien plantado, y yo estoy contento
de haberlo construido. Raíces hundidas por
tiempo que parece eterno en la tierra, tronco elevándose, ramas
extendidas, hojas abiertas... y finalmente la flor, el final, el camino
cumplido, el descanso, la belleza de lo plenamente realizado. Cuando comenzaba a
practicar con la energía todo era un misterio desesperante que se
resistía, y ante el cual la cabeza se estrellaba. ¡Tantas son las
cosas ante las cuales se estrella la cabeza!. Ahora, en cambio,
todo me es fácil. Me resulta fácil y
simple comprender a las personas, dirigir mis ojos al sitio adonde deben
ir mis manos, tocar en el sitio exacto, dejar que se muevan solas,
equilibrar la energía, encontrar al final, siempre, el centro de la
otra persona. Es la facilidad del
final, la facilidad de la flor, la cual se abre sin esfuerzo.
|